Artes Visuales

Alberto Korda Fotógrafo

Es probable que Alberto Korda sea el autor de las fotografías que haya visto de los primeros y vertiginosos días de la Revolución cubana: campesinos que ondean banderas, barbudos armados con rifles, pero también (y especialmente), Fidel y el Che en sus horas de descanso, pescando, disfrutando de un habano, jugando un legendario partido de golf ataviados con el uniforme militar en lo que anteriormente era un club para la élite de La Habana. El fotógrafo cubano más famoso del mundo tomó unas 55.000 fotografías relacionadas con la revolución, todo un logro en esa era predigital y en un lugar donde el equipo y los suministros fotográficos no siempre eran fácilmente accesibles. Sin embargo, su mayor logro, por el que será siempre recordado, fue su mesiánico retrato de Che Guevara, que Korda tituló como Guerrillero Heroico.

«Es increíble», recuerda el fotógrafo en Sencillamente Korda, un nuevo documental que se estrenó en marzo en La Habana para conmemorar el 50.º aniversario de la fotografía icónica del Che realizada por Korda. «Esta ha sido la imagen más reproducida de la historia de la fotografía y se tomó de manera improvisada, una coincidencia».

Esta coincidencia tuvo lugar el 5 de marzo de 1960. El día anterior, un buque francés, La Coubre, explotó en el puerto de La Habana cargado con municiones destinadas a la naciente Revolución cubana. Murieron al menos 75 personas. El Che, que se había ocupado personalmente de la atención médica de algunas víctimas de la explosión, se encontraba entre la marcha fúnebre por la Calle 23 y Korda le hizo dos fotografías con su Leica M2.

Cincuenta años más tarde, la imagen Guerrillero Heroico de Korda se ha convertido en la imagen más vista del mundo, y el director cubano Roberto Chile resalta tanto al hombre como a su trabajo. Simply Korda, al igual que el documental Fidel realizado por el mismo autor en 2002, es un retrato evocador que prescinde de los elogios para centrarse en los hechos. La película se basa en una entrevista que se le hizo a Korda cuatro meses antes de su muerte y que no se había publicado hasta entonces. «He dedicado mi fotografía a lo que amo», le dice Korda a Chile con total naturalidad. «No soy una especie de genio y, de hecho, uno de mis principales intereses y a lo que he amado en mi vida es la belleza de las mujeres».

Así, el documental nos muestra a un joven Korda de los tiempos previos a la Revolución tomando fotografías de estudio a modelos con arcos y flechas y gatitos. Incluso él mismo posó para algunas de estas fotografías publicitarias, con su gorra de regatista y su elegante bigote. Korda añade: «Fui el creador de la fotografía de moda en Cuba porque desde siempre he amado la figura femenina». A continuación, vemos una serie de fotografías sexy en traje de baño.

¿Cómo experimento esta transición Korda cuando se produjo la Revolución? La transición resultó ser perfecta. «La Revolución cubana resultó victoriosa, estuvo dirigida por hombres y fue incluso más bella que la belleza de las mujeres. Así que —continúa Korda con los gestos de un hombre que sigue sorprendido por el giro de la historia— me dediqué completamente a ella [la Revolución]». Las barbas y las boinas coparon las páginas de las revistas y las habitaciones de los centros universitarios.

Korda se convirtió en un ferviente partidario de la Revolución. Esta le dio la oportunidad de eliminar la «frivolidad» de su arte e hizo renacer preocupaciones que ya habían aparecido cuando tomó sus primeras fotografías. «Me acuerdo perfectamente de mi primera cámara», dice Korda. «Alguien le regaló una pequeña cámara de 35 mm a mi padre. La cogí y la llevaba en mi maleta allá donde iba». Durante sus desplazamientos como vendedor de máquinas de escribir en La Habana, comenzó a tomar fotografías «de las cosas que me llegaban al corazón», especialmente de niños pobres que hacían juguetes de cualquier cosa que pudiesen encontrar en la calle. «Me di cuenta de que tenía que dedicar mi trabajo a esta Revolución que prometía eliminar estas desigualdades».

 

Alberto Días Gutiérrez (prefería que le llamasen simplemente Korda, tal y como sugiere el título del nuevo documental) nació en el barrio de El Cerro de La Habana en 1928. Su padre trabajaba como operador de telégrafos para los ferrocarriles. Por su parte, su madre se encargaba de las tareas domésticas, «como todas las mujeres cubanas en aquella época». Korda era su único hijo. Estudió contabilidad y taquigrafía y, cuando terminó sus estudios, comenzó a trabajar en Sabatés S.A., la filial cubana de Procter and Gamble. Korda se ocupaba de la publicidad de la empresa. Posteriormente, trabajó vendiendo cajas registradoras y máquinas de escribir para Remington Rand, otro conglomerado norteamericano.

En 1954, abrió su propio negocio fotográfico, los Estudios Korda, en una pequeña oficina del edificio Metropolitana, sede del banco Godoy & Zayan. Dos años más tarde, la sede de Estudios Korda se trasladó a un edificio situado frente al Hotel Capri. El casino del hotel Capri era una de las estrellas de la noche de La Habana en aquellos tiempos, estaba dirigido por el conocido mafioso Santo Trafficante y atraía a famosos de Estados Unidos como el actor George Raft, que también era uno de los principales inversores del Capri. Korda recuerda los flamantes Cadillac y Mercedes descapotables que llenaban la calle situada frente al Capri. También recuerda a una mujer que solía pedir o vender boletos de lotería en la acera junto con sus dos hijos pequeños. «Uno siempre se encontraba contradicciones brutales de este tipo», afirma Korda en la película. «Entendí que el mundo no podía seguir así. Entonces, llegó el Comandante y puso fin a todo aquello».

Korda ofreció voluntariamente sus servicios para el diario de La Habana Revolución. En 1959, cuando Fidel anunció su intención de realizar su primera visita al extranjero (a Venezuela), el editor del periódico envió a Korda para que cubriese este acontecimiento histórico. Más adelante ese mismo año, Korda acudió a Estados Unidos para tomar más imágenes iconográficas (Fidel en el Lincoln Memorial). A Fidel le gustaban las fotografías que aparecían publicadas en el periódico, por lo que Korda pasó los siguientes nueve años acompañándolo allá adonde fuera. Ambos mantuvieron una estrecha relación hasta la muerte de Korda en 2001 (murió de un ataque al corazón mientras se encontraba en París con motivo de una de sus exposiciones).

Otro aspecto poco conocido sobre la vida de Korda es que su fotografía siguió evolucionando más allá de los retratos por los que es conocido. Su fotografía submarina, por ejemplo, fue objeto de una importante exposición en Japón en 1978.

«Permítame dejar claro que nunca se me conoció como fotógrafo oficial», enfatiza Korda. «Jamás recibí un salario de Fidel». A menudo, tampoco era pagado por nadie más. En general, prefería dejar que cualquiera usase sus imágenes como quisiera. Sin embargo, en 2000 demandó a Smirnoff en Londres —por motivos ideológicos— tras el uso de la imagen del Che en un anuncio. «Utilizar la imagen de Che Guevara para vender vodka es un insulto a su nombre y a su memoria», declaró al diario Guardian en aquél momento. (Para empezar, el Che no bebía. Por otra parte, a Korda le gustaba el Ron, siendo su favorito el Havana Club de 3 años). Korda donó el importe del acuerdo extrajudicial (se dice que ascendió a 50.000 dólares) a la sanidad cubana diciendo: «Si el Che estuviese vivo, habría hecho lo mismo».

Uno de los momentos más emotivos de la película es cuando Korda recuerda un viaje de 600 km desde La Habana para reunirse con el Che en un campo de caña de azúcar. «Me preguntó que dónde había nacido», recuerda Korda. «Le respondí que en La Habana. A continuación, me preguntó si alguna vez había cortado caña de azúcar. Le dije que no y, entonces, él le dijo a uno de sus guardaespaldas: 'tráele un machete al fotógrafo, que va a participar en la cosecha de caña de azúcar para el pueblo'. Entonces, tuve que pasar la siguiente semana cortando caña de azúcar antes de poder hacerle alguna foto. Él era así, y por eso siempre he mantenido una cierta distancia con él».

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